En aquélla vieja casa, dónde vive Ángela, la nieta del viejo Boticario Don Pascual; asume la responsabilidad de haber asesinado a su viejo amor, nadie sabe qué pasó en la noche del 9 de Abril de 1986, cuando ella salió pidiendo apoyo, gritaba a todos los ejes de la tierra qué alguien la ayudara, su amor, el único y fiel ser humano que había conocido hace un par de años atrás en la boda de su único primo Mario, el cuál se había casado con Jimena, la hija del dueño de la vieja abarrotera del pueblo; dicen los secretos a voces qué Mario se unió a ella por el simple hecho de que no sospecharan que él era Gay y qué estaba locamente enamorado de Javier, el sobrino de la catequista, qué a la vez era hermana del Padre Filemón, el párroco de la iglesia de Santa María de Guadalupe, qué a su vez era amante de Verónica, la mesera de la cantina "El Odio".


La última noche de feria del pueblo, el joven Pedro se dirigía a su casa, al entrar a un callejón, vio que unos arbustos se movían, él se fue acercando y justo antes de llegar, salió entre las sombras el Padre Filemón, que a su vez, levantaba del suelo a Verónica, la cual era hermana de Pedro; este se llenó de rabia al ver esa escena y saca una navaja de su tobillo, mata al instante al Párroco, Verónica gritaba y entre los nervios de la histeria, ella le dijo a Pedro, ¡Acabas de matar a tu padre!. Verónica era hija de otra persona.


Al día siguiente, medio pueblo se enteró del asesinato, Verónica se suicidó y Pedro, salió rumbo al sur, a iniciar una nueva vida; se internó en el Seminario; pasaron más de treinta años, lo único que se sabe de él, es que es Párroco de una pequeña iglesia al norte de Oaxaca, donde mantiene una vida oscura y que además  - dicen las malas lenguas - es el dueño  de la cantina del pueblo, llamada “La Verónica”.
 
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